lunes, 18 de junio de 2012

La desnudez de Johnny Cash


La desnudez es una cosa que nos puede ruborizar, cuando nos quitamos la ropa: nos mostramos tal cual somos, sin miedos, sin atavismos ni tabúes que nos guíen erróneamente, sólo somos nosotros, con defectos y virtudes, claros, honestos, expuestos, pero principalmente vulnerables.

Esa vulnerabilidad nos expone al frío, al capricho del clima y de quien nos mira de forma excitada o, por otro lado, de forma repulsiva, es confiar en el otro para que nos aprecie, para que nos juzgue, ya que él, a diferencia nuestra, se encuentra protegido bajo las telas que esconden lo que es: un ente igual a nosotros con sentimientos y deseos.

La desnudez en el arte no es igual para aquel que retrata que para el que se muestra a sí mismo, abrirte ante los demás puede resultar hermoso en los momentos de juventud o cuando estamos siendo elogiados, pero resulta cruel y despiadado al momento en que la situación es adversa, cuando las canas afloran y las carnes languidecen.

Exponernos tal cual somos es una cualidad que pocos tienen, el verse al espejo, mirar las heridas y convertirla en un recuerdo es lo que hace la diferencia entre aquellos que son apasionados y honestos con lo que hacen de aquellos que sólo buscan la pose e impresionar a las personas para sentirse bien, va más allá de eso.

Es un altruismo puro hacia los demás y hacia sí mismo, ello ocurre principalmente en los que son actores, personas que tienen que demostrar sus sentimientos o al menos aparentarlos (los tengan o no), es un acto catártico, pero sumamente desgastante.

Hay algunos casos de actrices que, metidas tan profundamente en su papel, después una la obra no pueden dejar de llorar. Algunas otras se muestran desnudas en una obra o película, los vouyeristas disfrutamos de ese acto de vulnerabilidad porque es muestra de una profunda entrega ante el otro.

Johnny Cash

(Favor de ver el video y tener a la mano un par de pañuelos antes de seguir leyendo)



Pero existe una desnudez más profunda, más humana y menos tangible: la exposición de nuestros pensamientos, deseos y sentimientos. Es el caso del maestro de música Country Johnny Cash, que acosado por el Síndrome de Shy-Drager y posteriormente aunado a una diabetes y una severa pulmonía, se le recomendó que dejara los escenarios.

Lo que realmente desnuda a las personas son sus pensamientos, no sus ropas.


Y es en los últimos momentos de nuestra vida cuando podemos elegir entre mostrarnos tal cuales somos o apegarnos a las viejas imágenes y glorias de nuestros momentos en la cumbre, Cash decidió mostrarse tal cual es, no con arrogancia y estridencia, sino con humildad y honestidad.

En su último álbum de estudio American IV: The Man Comes Around y en su último video-musical: Hurt, un cover de la canción escrita por el vocalista Trent Reznor, de Nine Inch Nails, no sólo es un homenaje, es un autorretrato de la vida de un hombre demacrado, con canas y arrugas que le han dejado el camino por la vida, pero fuerte, sereno y (a pesar de la enfermedad) pleno, fuerte.

El video es una obra maestra, las imágenes de un Johnny joven, pleno y enérgico en contraste con las que se tomaron al momento del video te hace pensar en las cosas que has hecho, lo que has dejado pasar, aquellos que se han ido, aquellos que se han quedado, las cosas que has seguido y las cosas que se te han escapado de las manos.

La reinterpretación que le dio Johnny a la canción es una oda a la vida, no a la felicidad, no al dolor, a la vida, que es una composición extraña de sinrazón y raciocinio, un extraño batido de sinsabores y pequeños momentos de felicidad.

Cuando ves cada momento de su vida, cada trofeo, cada risa y tristeza, la casa en la que vivió, la mujer que se le murió y los premios que recibió, hace que todo carezca de sentido, se miró a sí mismo y sonrió.

Pero el chiste es aprender a mostrarnos tal cual somos, hacernos daño a nosotros mismos para saber si es que aún podemos sentir, y, en el futuro, ver en qué queremos convertirnos

Así, para el día en que firmemos la carta de nuestra vida en el eterno juicio de la muerte y miremos hacia atrás, apreciemos nuestros defectos y brindemos por nuestros afectos, sabremos que fuimos más que polvo en el eterno remolino de la existencia.

Y al final estarás indefenso ante ti mismo, sin nada más que los recuerdos, sin nadie más que tú, estarás completamente desnudo… y ese será el día más feliz o más triste de tu vida.

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